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El verano huele a pimientos asados

Está a punto de comenzar la campaña de recogida de nuestros famosos pimientos asados del Bierzo, por lo que nos ha parecido un buen momento para ocuparnos un poco más a fondo de este sabroso vegetal. Al fin y al cabo, es el protagonista de muchos platos típicos del verano.

Vamos a contarte algo de su historia y sus propiedades, ya que ambas cosas son todavía relativamente poco conocidas.

El pimiento: una planta especial

El pimiento pertenece a la familia botánica “Capsicum”, de la cual existen más de 200 variedades documentadas. Se cree que es originario de América y que Cristóbal Colón lo trajo Europa en uno de sus viajes.

No obstante, también circulan otras versiones sobre su historia. Por ejemplo, el arqueobotánico sueco Hakon Hjelmqvist asegura haber encontrado en sus excavaciones evidencias del uso culinario del pimiento anteriores al descubrimiento de América. Su teoría es que estos ejemplares procedían de Asia.

En cuanto al nombre, se cuenta que cuando los conquistadores probaron por primera vez el chile (que es por el nombre que se conoce el pimiento en América Latina), les recordó al sabor picante de la pimienta. Así que, ni cortos ni perezosos, lo rebautizaron como “pimiento”, que es como lo conocemos en España desde entonces.

La campaña del pimiento

Siendo el pimiento una planta de origen subtropical, necesita de una considerable cantidad de luz solar para crecer.

Aunque gracias al uso de los invernaderos ya se cultiva todo el año, no es menos cierto que no hay nada comparable al sabor de los pimientos que han crecido al aire libre y al calorcito del soy de verano. No sólo su color es más intenso, sino también ganan en sabor y en propiedades.

Por eso siempre es un momento emocionante para nosotros cuando se acerca una nueva campaña. Esta comienza a principios o mediados de agosto, pero es en las primeras semanas de septiembre cuando la producción está en su máximo apogeo. Normalmente, podremos seguir cosechando pimientos durante todo el otoño, hasta que los primeros fríos, que anuncian el invierno, nos den el toque de retirada.

Las asombrosas propiedades del pimiento

Mientras continuamente oímos sobre los beneficios de frutas y verduras de las que hasta hace poco ni habíamos oído hablar, los del pimiento son a menudo ignorados por el gran público.

Esto es, desde luego, una gran injusticia. Y es que este curioso fruto, de vivos colores y hueco por dentro, haría palidecer a muchos otros alimentos mucho más celebrados.

Como ya vimos en el post sobre los 10 vegetales que contienen más vitamina C, el pimiento se codea con los más grandes y deja muy atrás, por ejemplo, a la tan laureada naranja.

Pero tiene aún mucho más que ofrecer. Es rico en betacarotenos (precursores de la vitamina A), vitaminas B, E y ácido fólico. También nos aporta minerales como calcio, fósforo magnesio y, sobre todo, potasio.

Por si fuera poco, es además un poderoso antioxidante que puede ayudar a frenar el envejecimiento, las enfermedades degenerativas o incluso el cáncer. Es más, sus carotenos hasta te protegen del sol.

Así que es hora de que empieces a tomarlo más en serio. ¿No crees?

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La tradición pimentera del Bierzo

De entre las regiones en las que se cultivan pimientos en España, sin duda el Bierzo es una de las más reconocidas. De hecho, hasta tenemos una indicación geográfica protegida para el famoso pimiento asado del Bierzo.

Y es que la tradición pimentera berciana viene de antiguo. Corría el año 1669, en pleno reinado del último monarca de la casa de Austria, Carlos II (llamado el hechizado por sus pocas luces), cuando se comenzaron a asar pimientos en el Bierzo.

Esta tarea la llevaban a cabo las mujeres bercianas, las llamadas “pimenteras”, con un método que se ha mantenido prácticamente inalterado hasta nuestros días.

Anteriormente, los pimientos sólo se habían consumido frescos o secados al sol y la nueva forma de preparación pronto causó furor. Y no es para menos.

¿A quién no le cautiva ese sabor suave, ahumado y dulzón de un pimiento asado de calidad y madurado lentamente al sol del verano?

Con la invención de la conserva, se abría una nueva posibilidad: disfrutar de este manjar durante todo el año. La primera fábrica artesana conservera se abrió en Villafranca del Bierzo en 1818. Desde entonces, la comarca ha desarrollado una gran tradición conservera, conocida por su excelente calidad.

En IBSA, estamos muy orgullosos de haber contribuido a este prestigio y nos esforzamos día a día para que siga siendo así.

Pimientos asados: una fórmula ancestral

¿Pero cuál es entonces el secreto de los famosos pimientos asados del Bierzo?

¿Qué es lo que tienen que los hace tan adictivos? Tanto, que Don Diego de Balboa, en el siglo XVII, incluso llegó a sugerir la limitación de su cultivo y consumo, tal y como se recoge en el libro de actas del archivo municipal de Ponferrada de la época.

En realidad, la clave está más en lo que no tienen…

Una vez recogidos los frutos, se lavan con agua, se descorazonan y pelan de forma totalmente manual. Después se asan a la plancha o al horno, con un poco de aceite y sal. Esto les aporta el tan apreciado toque ahumado.

También presentan unas características manchas negras, que se producen por pequeños restos de piel y de semillas, que dan fe de que el proceso ha sido totalmente artesanal y natural.

Este trabajo tradicionalmente lo hacían, como ya hemos dicho, las famosas pimenteras, que hasta cuentan con una escultura en su honor en una plaza de Ponferrada.

El procedimiento no ha cambiado hasta nuestros días. De hecho, en IBSA este trabajo sigue realizándose en gran parte por mujeres, según la fórmula tradicional.

Asamos los pimientos en el horno y los aderezamos con aceite de oliva y sal. Después añadimos un poco de ácido cítrico para su conservación natural. No usamos ningún tipo de conservantes artificiales ni colorantes.

Una diferencia destacada con la mayoría de las demás conservas de pimientos asados existentes en el mercado es que no usamos productos químicos para pelarlos.  

En nuestra conservera, pelamos los pimientos a mano, uno a uno, tal y como llevan haciéndolo las pimenteras bercianas desde hace siglos. Gracias a esta cuidadosa elaboración obtenemos un producto final exquisito, sano y que mantiene todo el sabor de la tradición.

Disfruta de los pimientos asados, ahora que puedes

¿Se te ha hecho la boca agua con toda esta historia? Pues estás de suerte, ya que comienza la mejor época para disfrutar del pimiento.

Así que no te cortes y añádelo a tus platos de verano con profusión, ya que existen pocos vegetales tan sabrosos y con tantas propiedades.

Y una vez que hayas probado nuestros pimientos asados, seguro que te lo piensas dos veces antes de volver a decir la famosa frase: “me importa un pimiento”.