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Alimentos ultraprocesados: ¿una amenaza para tu salud?

alimentos ultraprocesados

Nuestras vidas son cada vez más ajetreadas. Entre el trabajo, la familia y otras obligaciones dispones de muy poco tiempo libre. Si además has decidido hacer algo de ejercicio, ya tienes el día prácticamente completo.

Cuando llegas a casa, puede que ya no tengas muchas ganas de meterte en la cocina a preparar la cena o algo para llevar al trabajo al día siguiente. Así que tiras de fiambres, pizzas congeladas, salchichas o cualquier otro tipo de plato preparado.

Sin embargo, tu salud puede pagar un precio muy alto por esa comodidad.

El abuso de este tipo de alimentos ultraprocesados es responsable de la mayoría de las enfermedades habituales en nuestras sociedades occidentales.

Hablamos de obesidad, diabetes, enfermedades cardiovasculares, neurodegenerativas o incluso cáncer.

¿Pero qué es realmente un alimento ultraprocesado?

Para entender que es un alimento ultraprocesado, lo mejor es empezar con su antónimo.

¿Qué es un alimento sin procesar?

En general cualquiera que se presente a la venta en su estado natural. Por ejemplo tenemos las frutas y verduras o la carne y el pescado frescos, que adquirimos en la carnicería o en la pescadería.

También existen productos que llamamos procesados o ligeramente procesados, que siguen teniendo como base el alimento original, pero este se ha sometido a algún tipo de tratamiento como la cocción o la fermentación.

Así mismo, pueden contener algunos ingredientes adicionales naturales, como la sal o el ácido cítrico, para que se conserven mejor.

Un buen ejemplo de alimento ligeramente procesado son por ejemplo nuestras conservas de verduras IBSA. Para su elaboración cocinamos las verduras y luego las introducimos en botes de cristal con agua, sal y ácido cítrico para su conservación. Después simplemente se pasteurizan para evitar la proliferación de microorganismos peligrosos.

En este tipo de productos, se siguen manteniendo la mayoría de las propiedades del alimento original y no se añaden ningún tipo de aditivos, colorantes o aromas.

Por último tenemos los alimentos ultraprocesados, para cuya elaboración se utilizan procedimientos industriales. En ellos, se modifica de manera importante la estructura del alimento original y se añaden muchos tipos de aditivos alimentarios.

En general, se emplean también tratamientos a muy alta temperatura para modificar el aspecto y la textura de los ingredientes originales.

¿Por qué son perjudiciales los alimentos ultraprocesados?

alimentos sanos vs insanosEs fácil de imaginar que esta forma industrial de producir los alimentos no resulta saludable. Las altas temperaturas que se emplean en su fabricación destruyen prácticamente la totalidad de los nutrientes y vitaminas que se encontraban en el alimento original.

Por ello, es habitual que posteriormente se vuelvan a añadir vitaminas sintéticas, para tratar de paliar la falta de las naturales. Pero el procesamiento a altas temperaturas además conlleva otro riesgo, que es la generación de sustancias cancerígenas como los benzopirenos.

Todo esto redunda en un alimento que no sólo es poco saludable, sino que además carece prácticamente de nutrientes. Es decir, básicamente estaremos consumiendo calorías vacías, que engordan, pero no nos nutren realmente.

Pero el problema principal con los alimentos ultraprocesados, radica en algunos de los ingredientes que habitualmente se emplea para su fabricación.

Los ingredientes más perjudiciales

La lista de ingredientes de los alimentos ultraprocesados en algunos casos es extremadamente larga. Estos son algunos de los más problemáticos.

Harinas refinadas

Si al grano de trigo, arroz o cualquier otro cereal le quitamos la cáscara (lo que se llama el salvado) y el germen, nos queda el endospermo Este está compuesto principalmente de almidón – que es un tipo de azúcar – y proteínas. En el caso del trigo y cereales similares, la proteína que contiene es el gluten.

Es solamente del endospermo que se fabrican las harinas blancas o refinadas. El inconveniente de esto es que la mayor parte de la fibra, de las vitaminas y minerales se encuentran en el salvado y el germen. Como consecuencia, cualquier producto fabricado con harinas blancas será alto en calorías y muy pobre en lo nutricional.

Al haberse retirado además la fibra que ralentiza la absorción de azúcares, se producirá un aumento repentino de la glucosa en tu organismo, muy similar al que ocurre cuando tomas azúcar puro.

Por lo tanto, es muy recomendable que si consumes productos que contengan harinas (pan, pasta, galletas, etc.), busques aquellos de harina integral.

Azúcares refinados

El segundo enemigo para nuestra salud es el azúcar refinado. La mayoría de los alimentos ultraprocesados vienen cargados de todo tipo de azúcares añadidos, que a menudo se camuflan bajo diferentes denominaciones.

En la lista de ingredientes de los alimentos ultraprocesados es habitual encontrar nombres como jarabe de glucosa, jarabe de maíz, fructosa, dextrosa (o cualquier otra cosa acabada en “osa”), maltodextrina, azúcar invertido, etc.

Todos estos nombres se refieren básicamente a lo mismo: azúcares refinados.

Con el azúcar refinado pasa algo parecido que con las harinas. Se trata simplemente de calorías vacías, sin ningún tipo de nutrientes. Los picos de glucosa que nos produce su ingestión obligan a nuestro páncreas a trabajar más allá de su capacidad. Esto puede contribuir al desarrollo de enfermedades como la diabetes.

Por otro lado, el azúcar resulta muy perjudicial para nuestra flora intestinal, puesto que fomenta la proliferación de hongos y bacterias patógenas, mientras que daña a los microorganismos beneficiosos para nuestra salud.

Casi todos los productos ultraprocesados, ya sean galletas, cereales o incluso el pan de molde, contienen grandes cantidades de estos azúcares.

Pero no sólo se encuentran en los dulces. También los productos salados, como pizza, salchichas, embutidos, tomate frito, sopas o aperitivos a menudo incluyen el azúcar entre sus ingredientes principales.

Muchos zumos envasados y los refrescos contienen cantidades ingentes de azúcares refinados. Con tan sólo beber una lata de un refresco común, estarás tomando alrededor de 10 terrones de azúcar.

Grasas refinadas y parcialmente hidrogenadas

Otro ingrediente muy perjudicial, que se encuentra en los alimentos ultraprocesados, son las grasas refinadas e hidrogenadas.

Las primeras son aceites vegetales, que se han sometido a diferentes procesos industriales para la eliminación de olores e impurezas. En general provienen de aceites de baja calidad que no podrían consumirse prensados en frío.

En el refinado, se trata el aceite con productos químicos y se somete a altas temperaturas. Esto, nuevamente destruye los nutrientes y puede dar lugar a la generación de sustancias cuestionables para la salud.

En cuanto a los aceites parcialmente hidrogenadas, como su nombre indica, se trata de aceites vegetales que se solidifican mediante la adición de átomos de hidrógeno. De esta manera, se logra que un aceite vegetal adquiera una textura semi-sólida a temperatura ambiente.

Se trata de un proceso que cambia profundamente la estructura molecular de los aceites, generando las llamadas “grasas trans”. Estas resultan muy perjudiciales para la salud y se les ha asociado con un aumento importante de la probabilidad de sufrir accidentes cardiovasculares.

Por esto motivo, es recomendable que evites los productos que contiene aceites refinados o parcialmente hidrogenados.

Aditivos alimentarios

Otra característica de los alimentos ultraprocesados es que en su composición incluyen muchos aditivos alimentarios.

Entre los más comunes están saborizantes (por ejemplo el glutamato monosódico), emulgentes, conservantes y colorantes. Muchas de estas sustancias, sobre todo si se consumen regularmente, puede tener efectos negativos sobre la salud.

En esta interesante web, puedes consultar algunos de los ingredientes habituales usados en los alimentos ultraprocesados.

Alimentos ultraprocesados: la combinación letal

Si lees con atención las etiquetas de los productos, pronto te darás cuenta que en los alimentos ultraprocesados habitualmente confluyen todos estos grupos de ingredientes poco saludables que hemos visto.

Pongamos el ejemplo de una pizza precocinada o un paquete de galletas. Ambos productos estarán normalmente elaborados a base de harinas refinadas e incluirán, azúcares, aditivos y grasas refinadas o hidrogenadas en su composición.

Este es uno de los motivos por los que este tipo de alimentos son tan poco saludables.

¿Cómo y qué comer entonces?

La respuesta a esta pregunta es bastante sencilla. Básicamente se trata de que evites al máximo consumir alimentos ultraprocesados. Basa tu alimentación en productos frescos y sin procesar.

Si no dispones de mucho tiempo, puedes preparar algunas comidas rápidas con alimentos sólo ligeramente procesados, como por ejemplo verduras en conserva. De este modo, ahorrarás tiempo sin tener que recurrir a los dañinos ultraprocesados.

En este artículo te damos algunas ideas.

Y, finalmente, si en alguna ocasión no te queda más remedio que comprar comida preparada, lee muy bien la etiqueta y trata de elegir las opciones que llevan menos ingredientes perjudiciales . Particularmente los productos ecológicos suelen elaborarse con ingredientes más cuidados, por lo que muchas veces son la mejor opción.

Con estas estrategias seguro que conseguirás llevar una alimentación más sana y mantenerte en tu peso. Al fin y al cabo, somos lo que comemos.

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